miércoles, 26 de mayo de 2010

Cuando ya no hay nada que hacer

"Quizá bastaba respirar, solo respirar muy lento..." Laura Pausini

Cerró los ojos tratando de fingir que no sentía dolor. El cielo nublado y el olor a lluvia inminente no conseguían limpiarle el alma. Las calles de Valencia no siempre eran soleadas y cálidas como en la mayoría de folletos turísticos. En días como aquel, las calles embrujadas de tristeza incitan a los transeuntes a andar deprisa. Lo hacían todos menos él. Su abuelo solía decir que solo caminan despacio aquellos que no tienen a dónde ir. Respiró hondo y dejó que, paulatinamente, las gotas de lluvia lo mojaran. Sin darse cuenta, había llegado hasta su puerta y se sorprendió a sí mismo llamando a esta. Una voz masculina, ronca y grave le contestó desde el otro lado:

- Ella no está -.

Y en el fondo de su agotado corazón, ya lo sabía.

Para empezar "bien" el día


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