"Quizá bastaba respirar, solo respirar muy lento..." Laura Pausini
Cerró los ojos tratando de fingir que no sentía dolor. El cielo nublado y el olor a lluvia inminente no conseguían limpiarle el alma. Las calles de Valencia no siempre eran soleadas y cálidas como en la mayoría de folletos turísticos. En días como aquel, las calles embrujadas de tristeza incitan a los transeuntes a andar deprisa. Lo hacían todos menos él. Su abuelo solía decir que solo caminan despacio aquellos que no tienen a dónde ir. Respiró hondo y dejó que, paulatinamente, las gotas de lluvia lo mojaran. Sin darse cuenta, había llegado hasta su puerta y se sorprendió a sí mismo llamando a esta. Una voz masculina, ronca y grave le contestó desde el otro lado:
- Ella no está -.
Y en el fondo de su agotado corazón, ya lo sabía.
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